Jaime Fernández de la Puente: «Muchos nos daban a ‘Los bandolelos…’ el segundo premio por detrás de ‘Los borrachos'»

Publicado en el Diario de Cádiz (14 de Junio 2026)

«Mi tío era autor, se llamaba José Hedrera ‘Zapatillo’, y estaba casado con mi tía Milagros. Vivían en el número 12 de la calle Flamenco y allí siempre escuché coplas de Carnaval”.

Jaime Fernández de la Puente tenía en su familia, muy cerca, el veneno de la fiesta. Además, su tío Paco Fernández de la Puente, Antifaz de Oro, “fue uno de los mejores bajos de coros”. Cuenta que este tío “fue repudiado por su familia por salir en Carnaval y escondía los disfraces para poder cantar”. Este hecho condujo a un momento que Jaime recuerda con cariño. “Cuando salí por primera vez, en el coro ‘La corporación bajo mazas’, me bajé de la batea porque abajo estaba mi tío. Nos dimos un sentido abrazo y él me dijo que por fin un Fernández de la Puente salía en Carnaval sin tener que esconderse”.

Al citado coro de la peña Los Dedócratas, de 1981, llegó por su padre, que era uno de los encargados de la logística de la agrupación. “Él era también de la cofradía de El Caído, y es que mucha gente de esta hermandad estaba vinculada a Los Dedócratas”, apunta. Y no salió antes “porque el maestro Escobar, el músico del coro, decía que se bebía mucho vino y que yo era muy chico”.

«Mi tío fue repudiado por su familia por salir en Carnaval y escondía los disfraces para poder cantar»

Ese coro fue cuarto premio, toda una decepción porque el grupo venía de obtener cuatro primeros consecutivos entre 1977 y 1980. “Fue un palo, porque el tango fue uno de los mejores de entonces. Recuerdo que hubo un vocal del jurado que nos dio un cero en tipo”.

El coro ya no volvió por sus fueros y en 1982 se quedaba por primera vez fuera de la final con ‘Los 40 principales’. “Hubo algunos problemas. El tipo no gustaba a algunos y nos dejó tocados la marcha de nuestros autores, El Gómez y Emilio Rosado, para sacar ‘Los cruzados mágicos’ ese mismo año”, evoca.

El coro regresó a la final en 1983 con ‘Gran hotel’, pero en los años posteriores volvió a no clasificarse con ‘Apaga y vámonos’ (1984) y ‘Tendido 13’ (1985). “Entré en el coro cuando empezó a decaer, vaya gafe”, apostilla entre risas.

El nacimiento de su primer hijo le llevó a tomarse un descanso para el Carnaval 86, rechazando incluso una propuesta de El Alemania, que era su vecino, para salir con Villegas en ‘Hombres lobo’.

«Nos dejó tocados la marcha de nuestros autores, El Gómez y Emilio Rosado, para sacar ‘Los cruzados mágicos’ ese mismo año»

Volvió al coro solo una vez más en 1987 para formar parte de ‘V Centenario’. Y en el seno de este grupo, con algunos componentes, se gestó para 1988 una chirigota llamada ‘55 días en Pasquín’. “La hicimos Enrique Laínez, Rafael Muñoz Oliva y yo. Lo pasamos en grande y ´superamos la preselección”, señala.

Llegaron después ‘Los jupitajos’ (1989) y ‘Los colgates de remate’ (1990), con música de Pepito Martínez, que también solventaron la primera fase.

1991 fue un año agridulce para la chirigota. ‘El heno de Pravia y sus tulipanes negros’ se quedó en la preselección. Jaime hizo la música y en la autoría de la letra estaban Eduardo Moreno, Pichili, Juanma Rodríguez y el propio entrevistado. “Curiosamente nos llevamos varios premios en la calle, entre ellos el de cuplés de la Caja de Ahorros, y nos invitaron a un festival de chirigotas en el Teatro Andalucía, con todas las finalistas, y formamos un taco”.

Aquello fue el paso atrás para coger impulso. En 1992, con medio Carnaval vestido de indio, la chirigota de Jaime optó por sacar ‘Los bandolelos de ¡cierra morena’ que hace frío’. El grupo estaba en muchas quinielas para ir a la final, pero se tuvo que conformar con el premio Cajonazo. “Mucha gente, incluso el jurado diario, nos daba el segundo premio por detrás de ‘Los borrachos’, pero el jurado no lo vio así. Su conciencia tendrá. Yo nunca he polemizado con eso. Nos lo pasamos bomba y estuvimos todo el año cantando. Al final, el público te da tu sitio en la calle. Prefiero eso a un premio”.

«Yo nunca he polemizado. Al final, el público te da tu sitio en la calle. Prefiero eso a un premio”

La chirigota destacaba por sus cuplés, como uno que llevaban a una caída del rey Juan Carlos, “que fue idea de Rafael Crespillo, un componente. “Teníamos a Eduardo Moreno ‘Poli’, un gran cupletero que nunca quiso protagonismo, y al Pichili”, explica.

La positiva inercia iba a tener su recompensa en 1993. La chirigota llegó por primera vez a la final como ‘Los puestos de h’lao’, con un tipo de egipcios. “El grupo se mantuvo, pero entraron como autores Pepe Quirós y Kiko Nieto, que traían muy buenas ideas. El fallo del jurado del pase a la final me cogió durmiendo y a las 3 de la mañana sonó el telefonillo. Media chirigota se coló en mi casa a avisarme y celebrarlo”.

El botín fue un tercer premio, pero más allá de lo numérico, Jaime se queda “con el ambiente que habíamos creado. Éramos una gran familia, con todo el mundo en la calle para que disfrutaran niños y mayores. Para hacer esas chirigotas quedábamos los fines de semana en mi casa, dando ideas unos cuantos. Esa forma de hacer la chirigota es lo que me hacía disfrutar”.

Dice Jaime que los 90 “fueron años muy buenos de chirigotas, con mucha competición con el Love, Selu, Yuyu, Carapapas, Aragón, Manolo Santander, Carapalo… cada una de su padre y de su madre”.

El éxito no se pudo repetir en sucesivos años en los que el grupo fue ‘¿Tú qué, papa o bistec?’ (1994), ‘Los cuñaos’ (1995), ‘To el año de juerga’ (1996) o ‘Los acólitos anónimos’ (1997). Jaime se detiene en esta última, que presentó en el Falla un disfraz de los acólitos que van delante de los pasos de Semana Santa. “Al bombo, Antonio, no le dejaron cargar en Humildad y Paciencia y a Paco Márquez, que era capataz, le dijeron que o la chirigota o el martillo. Yo sabía que le hacía ilusión ser capataz y le aconsejé que dejara la chirigota”.

«Al bombo, Antonio, no le dejaron cargar en Humildad y Paciencia y a Paco Márquez, que era capataz, le dijeron que o la chirigota o el martillo»

Y con ese “resquemor” ideó Jaime el nombre de la chirigota para 1998: ‘Humedad y Paciencia’. “En la foto del ensayo para el Diario posamos como el Cristo, pero al final íbamos de pescadores”.

1999 fue el año de ‘Échale un ojito a la mezcla’, mirones de obras que incorporaron en la autoría a Quique Valdivia. “El Petra iba a sacar algo parecido y vino a buscarme para hablarlo. Le dije que el que tuviera más repertorio escrito se quedaba con la idea. Aceptó. Fuimos sinceros el uno con el otro. Nosotros teníamos un montón de cosas escritas y ellos optaron por sacar ‘Los confidentes’. Este fue un gran año para nosotros”.

El conjunto se renovó para el Carnaval 2000. “Hicimos ‘Los mandanga danzers’ y entró gente joven que nos vino muy bien”, expone.

En 2001 llegó “nuestra peor chirigota, ‘Los Teófilo Martínez’. Hubo falta de ensayo. Y porque estaban ya los tipos hechos, que si no no vamos ni a la calle. A pesar de todo quedamos a las puertas de semifinales”.

El de 2003 fue un Carnaval especial con la creación de la ‘Chirigota Virtual’, “una gran locura de mi amigo Toni Rodríguez. No teníamos mucha fe en la idea, era de majaras, Pero en noviembre hicimos una berzada en la peña Los Dedócratas y vinieron gente de todas partes, muchos autores de los que nos estaban enviando las letras. Llegamos a tener más de 450 pasodobles y de cuplés no te digo ”, comenta.

Había letras de Antonio Martín, de Antonio Burgos, de El Canijo… “El grupo las elegía sin saber la autoría, solo por números. Nos llevamos el premio Piropo a Cádiz de la peña Paco Alba con la letra de un aficionado de Oviedo, Sergio Mirante, y lo llamamos desde el tablao, con el altavoz puesto, para decirle que estábamos cantando su pasodoble y que estaba premiado. No veas cómo lloraba ese hombre”.

«Nos llevamos el premio Piropo a Cádiz de la peña Paco Alba con la letra de un aficionado de Oviedo, Sergio Mirante»

Los seguidores virtuales de la chirigota venían en Carnaval para disfrazarse con el grupo. “Juan Antonio Guerrero nos abrió el Falla y cantamos 300 personas el pasodoble de medida. Todo el mundo llorando”.

Después de otras incursiones y de ser autor de la chirigota de Sanlúcar varios años, consiguiendo pasar a cuartos con ‘Los Taranto Raptors’ en 2009, estuvo realizando colaboraciones con algunas agrupaciones hasta 2025.

Además de su trayectoria carnavalesca, por su condición como jefe de la Propiedad Intelectual en Cádiz, ha ayudado -y lo sigue haciendo- a numerosos autores y componentes a reclamar sus derechos de SGAE y de AIE y regularizar sus obras en estos organismos. También ha participado en la organización del COAC representando en el Patronato a CAI (Colectivo de Autores Independientes) y hasta el año pasado como presidente de la Asociación de Chirigotas.

En esos años estuvo presente en varias negociaciones de los derechos de televisión con Canal Sur y Onda Cádiz. “Han sido muchas batallas con directivos de las cadenas, políticos o abogados, pero se consiguió mucho pasando de 127.000 a más de 700.000 euros para las agrupaciones del Concurso”, afirma por último.

aime, el de la Propiedad Intelectual

Jaime Fernández de la Puente Alcántara nació en el número 1 de la calle Fernán Caballero el 13 de diciembre de 1959. Su familia se mudó, siendo él muy pequeño, a la calle Cooperativa y Jaime estudió en el colegio Villoslada, en Argantonio e hizo el Bachillerato en el Columela. En 1981 entró en la biblioteca pública del Estado y entre 1986 y 2006 fue jefe de la Propiedad Intelectual y Depósito Legal de la provincia. De 2006 a 2024, año de su jubilación, trabajó en el Centro de Proceso de datos de la Delegación Territorial de Cultura. Está casado con Mari Paz Mera Leal y tienen dos hijos: Jaime y Alejandro.

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